Una visión más allá del capitalismo, parte 2

Posted on 9 Ago, 2013 | 0 comments


La violenta locura del poder

Vivimos un mundo tiranizado por el dinero y la acumulación de poder. Es una realidad indiscutible que para acumular poder hay que imponerse, y para imponerse hace falta utilizar algún método que resultará violento para otros. El poder se ejerce sobre personas, recursos y sobre la naturaleza, y lamentablemente en este contexto capitalista el poder se convierte en una suerte de droga. Quienes tienen algo quieren más, los que tienen mucho lo quieren todo. El poder es sinónimo de violencia. Es sinónimo de necesitar sentirse más que otros, de compensar debilidades y miedos. El desear y ejercer el poder sobre otros es una acción netamente violenta y enfermiza, y hoy nos cuesta ver cómo es que las grandes cúpulas que detentan el poder son personas violentas y enfermas en un grado u otro. Son personas que no empatizan con todos y cada uno, y asumen los “daños colaterales” como partes necesarias del poder que ejercen al tomar decisiones o al ceder ante las presiones de los poderes que los condicionan. Pero esta violencia enfermiza alcanza además a grandes conjuntos humanos hoy día.

La intermediación entre problemas y soluciones

El poder de decisión es el poder más fundamental de todo ser humano. Pero ese poder se ha diluido y condicionado hasta arrancárnoslo de plano, imponiéndonos toda una serie de intermediarios. Algunos se llaman Estados o democracias formales, siendo el peor de todos los intermediarios el dinero. Así las cosas, ante un problema determinado, sin importar que se tenga la solución tecnológica o humana, si no aparece el dinero que conecta a estas dos partes, “problema” y “solución” no se unirán. Ya todos conocemos algunos de esos: ¿existe suficiente presupuesto? ¿tenemos leyes que lo permitan? ¿hay apoyo político? Si la respuesta es “no”, el problema quedará sin resolver, y los que se decidieron por buscar una solución urgente quedarán frustrados viendo como el problema avanza. En este contexto es imposible ser solidariamente responsable de todas las vidas en el planeta, porque el capitalismo y la cultura que lo sustenta han generado tantos intermediarios que se ha vuelto una máquina de generar frustraciones y violencias, condicionando todo a su paso. Si damos un paso atrás y miramos el capitalismo como un todo verán su enorme ineficiencia y la locura violenta que lo acompaña.

¿El origen del problema?

¿Es el problema el Capitalismo o las personas que lo sostenemos? son ambos. Uno es la resultante del otro, pero es un círculo no-virtuoso que se retroalimenta, por lo que en un punto necesitamos comenzar a experimentar con círculos virtuosos que demuestren ser mejores para proveer las mejores condiciones para el desarrollo de la vida en el planeta.
Como mencionaba en mi artículo sobre la violencia económica y continué en la primera parte de este artículo, el poder y la violencia mucho tienen que ver con el primitivo concepto de la propiedad privada, contrario a la propiedad socializada o propiedad de uso que planteamos desde la organización “Mundo Sin Dinero”. El poder sobre recursos mediante la propiedad privada requiere de una serie de estamentos que avalen y defiendan de formas violentas esa propiedad, y como todos sabemos un poder se apoya sobre otros poderes para sostenerse unos a otros. El poder corporativo se apoya en el poder político y este último en el poder del Estado y viceversa. Si una corporación tiene tanto como para resolver los problemas de una vasta parte del planeta, los poderes políticos y Estatales que en el contexto capitalista convalidan la propiedad privada sobre esos recursos evitará que “problema” y “solución” se conecten y utilizarán todo su poder de represión y muerte para defender a dicha corporación, así como usará su poder político para adaptar leyes y tomar decisiones en favor de las mismas que financian sus campañas políticas. Contrario todo esto a la mayoría de los habitantes del planeta y las futuras generaciones. Si nuevamente damos un paso atrás y vemos el cuadro completo veremos la violencia y la demencia de estos poderes. Pero también veremos la urgente necesidad de replantearnos muchas cosas para comenzar a eliminar los frustrantes intermediarios entre problemas y soluciones, entre vidas limitadas y vidas con futuro abierto.
Sería muy válido preguntarse por qué las personas perdimos el poder de decisión, por qué dejamos que nos lo quiten, por qué permitimos que surjan todos estos intermediarios. A mi entender no hemos nunca conocido una opción mejor. El poder mayor siempre ha estado ahí y ha sabido utilizarlo para manipular los hilos y hacernos creer que a través de democracias netamente formales debemos ser felices al poder decidir cuál será el próximo intermediador una vez cada 4 años. Un día para ir a votar y 1459 días para mirar la vidriera televisada aceptando que las más importantes decisiones las tomen otros en favor mayormente de otros violentos con mayor poder. Es en este punto en el que debemos replantearnos hacernos cargo del futuro, el planeta y nuestra gente, buscando por primera vez tener el poder real de decisión quitando de en medio a todo elemento intermediario.

La propuesta de acción inmediata

Por esta razón es que hablamos de superar la especulación violenta que promueve la cultura económica insolidaria actual. Y una de las formas de lograrlo es promoviendo la reconexión solidaria entre personas y grupos afines. Generando pequeñas comunidades de interés común que puedan comenzar a tomar decisiones y ejecutarlas sin intermediarios para dar respuesta a sus principales necesidades, generando a su vez flujos de información entre comunidades de gran utilidad para la toma de decisiones. Entre las herramientas para lograr evitar al peor de los intermediarios que es el Dinero, se encuentra la “propiedad socializada”, o “propiedad de uso”, junto a métodos de manejo de la información sobre los recursos que permita maximizar el rendimiento de éstos siendo escasos y limitados. Intentaré explicar esta propuesta de acción que podría brindarnos experiencias de responsabilidad solidaria. Experiencias muy valiosas para la futura salida del capitalismo violento y la necesaria re-educación de reflejos y pre-conceptos que nos han dividido y vencido hasta aquí.

El derecho a la apropiación

¿A quién le compró la tierra el primero que llegó y se la apropió atacando a todo aquel que intentara tomarla? a nadie. Simplemente la tomó en un acto violento avalado luego por leyes externas impuestas por Estados que se impusieron e imponen con guerras y muchas más dosis de violencia. La tierra y sus recursos estaban antes que los seres humanos, por tanto no hay derecho ni lógica que avale la propiedad sobre tierras y recursos. Como no había nadie físicamente presente a quién señalar como el responsable de cedernos esos derechos se crearon representaciones de dioses inalcanzables e intocables quienes a través de ciertos elegidos “comunicaron” esta “cesión de derechos divinos”. Aceptamos esta imposición y manipulación y hoy lo seguimos aceptando ciegamente ya como “algo dado” porque nos han ido haciendo olvidar de este punto cero. Y resulta mejor que no lo recordemos porque causa indignación y rechazo contra el poder que se estableció avalando la apropiación sobre los recursos que todos precisamos y sobre los que tenemos iguales derechos. Si realmente revemos esta locura sabremos definir a la tierra y sus recursos como “tierra de nadie”. La tierra y sus recursos no son de nadie, es una entidad autónoma que nos cede el derecho a ocuparla brindándonos el soporte vital llamado oxígeno y alimentos a través de un socio estratégico llamado “naturaleza” y brindándonos el agua potable necesaria para componer la mayor parte de nuestros cuerpos y fluidos vitales. ¿Podemos entonces apropiarnos violentamente de la tierra y sus recursos? No debemos. ¿Podemos apropiarnos incluso de la evolución, imponiendo patentes y derechos sobre el recurso llamado conocimiento y las creaciones resultantes? No debemos. ¿Lo hacemos? Todo el tiempo.
La utilización de recursos debiera entenderse como un préstamo que el planeta nos hace y sobre el cual debemos hacer el mejor uso posible. De lo contrario el mismo planeta y su clima barrerá tarde o temprano con las vidas que no saben entender este precepto (si no lo hacemos nosotros primero), y por supuesto no lo estamos entendiendo. Si aprendemos a utilizarlo a tiempo tenemos oportunidad de salvarnos como especie. Sino habrá que ir a violentar quizás otros planetas hasta que pase lo mismo o aprendamos definitivamente la lección.
Mejor comenzar ahora y experimentar una forma evolucionada de propiedad sin olvidar que son recursos cedidos a préstamo, y como tal el mejor uso posible es un uso socializado para beneficio del conjunto.

La “propiedad socializada” y la “propiedad de uso”

Si la tierra es de nadie en particular y los recursos son para todos podemos decir que los recursos deben ser socializados entre iguales, entre socios, sin imposiciones que produzcan violencia. Entre esos socios estratégicos que están a nuestra par se encuentran todas las formas de vida. No somos más qué… no podemos sentirnos superiores a… la tierra y sus recursos nos son dados a todos para compartirlos y ejercer una propiedad socializada respetando las necesidades de todos y cada uno de estos socios. Así cada cual debiera tomar y usar lo necesario sin comprometer los recursos necesarios para los demás, respetándonos y liberando todo aquello que ya no tiene uso, poniendo en valor aquellos recursos que han sufrido algún desgaste, o bien reciclando para otros lo que ya no tiene un destino cierto pero podría utilizarse. La energía es el principal recurso cedido para nuestro sustento, y esta energía vital producida por nuestros socios también tiene una responsabilidad asociada. Es energía que es cedida para el mejor uso posible. La energía que aplicamos a nuestro funcionamiento creativo, a nuestra acción en el mundo, a la producción y construcción debiera también ser entendida como un recurso que debemos utilizar para el bien común, y toda energía utilizada como seres complejos en contra de un igual o un socio es energía mal utilizada.
Así entendiendo que los recursos cedidos son limitados es imperante que utilicemos el mayor cuidado evitando desperdiciarlos. Producir y consumir sin ningún tipo de responsabilidad como impone el capitalismo y el mercado es uno de nuestros peores errores, y la principal forma de detenerlo es dejando de producir y consumir repetidamente lo que ya existe pero está en posesión privada y por tanto inalcanzables, socializando como personas responsables los recursos no utilizados y convirtiéndolos en propiedad de todos para el uso del conjunto o los individuos. En el camino al reutilizar recursos existentes con mayor inteligencia y eficiencia estaremos haciéndole vacío al intermediario llamado Dinero que hoy día evita que las soluciones lleguen allí donde son necesarias y urgentes.
Un ejemplo muy fácil de entender son los libros. Son recursos que tienen para uno un uso determinado tras lo cual suelen simplemente acumularse, pero en la práctica un libro se imprime una y otra vez generando un desperdicio de recursos que no era necesarios si la propiedad socializada permitiera fácilmente ubicar los recursos y reasignarlos allí donde temporalmente son necesarios para luego ponerlos en valor y liberarlos para una reutilización en un círculo virtuoso que evita la producción consumista repetitiva y totalmente violenta para con la tierra y la naturaleza. Ni que hablar que hoy día podrían utilizarse medios electrónicos reciclables que evitarían el uso de pulpa, árboles y tinta entre otros materiales y costos de logística, distribución y espacio ocupado.
Así es posible socializar una cantidad enorme de distintos recursos que hoy quedan “atascados” sin uso en nuestras casas y empresas y que a falta de acceso otros requieren consumirlos comprándolos nuevamente generando un impacto innecesario y una ineficiente utilización de recursos. El conocimiento y la experiencia son otros de los recursos que por falta de un esquema de socialización inteligente queda atrapado en nosotros sin que muchos otros puedan sacar el máximo provecho del tiempo y la energía aplicada para alcanzar ese conocimiento, generando que otros tengan que utilizar nuevamente tiempo y energía para conseguir lo que ya existía pero estaba inalcanzable.

Las Comunidades Solidarias y la experiencia

Las Comunidades deben entenderse como grupos de personas que podrían tener en común una temática, vocación o profesión en común. O bien podrían ser miembros de una organización social como un club o una organización barrial. Hoy día existen ya lazos y pertenencias en grupos de interés común que poseen la confianza necesaria para experimentar la socialización de recursos por lo que no es necesario generar esos lazos de amistad y confianza si ya existen. Estas Comunidades Solidarias no requieren compartir necesariamente un espacio geográfico determinado, aunque sí es posible que la proximidad enriquezca mucho la experiencia. Pero no quita que un miembro de una Comunidad que se encuentre distante pueda aportar recursos de conocimiento o de tiempo aplicado a través de medios electrónicos. Tras los miles de temas de interés hay miles de potenciales comunidades que pueden potenciarse gracias a la socialización de recursos y a la propiedad de uso, pudiendo luego complementarse con otras comunidades para dar soluciones de mayor complejidad. De allí que un sistema web de carga y gestión de recursos socializados le permitirá a cada comunidad gestionarlos,e identificar recursos libres en otras comunidades que pudieran ser de gran necesidad. Con el avance de la experiencia lo que sucede es que las soluciones llegan por la acción solidaria y coordinada de miembros y comunidades, y como resultante de la eficiente e inteligente reutilización de recursos, se prescinde de la compra de elementos que hubieran generado un gasto. Al hacerlo no solo se evita la intermediación para las soluciones, se aprende a ser solidariamente responsables por todos los miembros de la comunidad y el conjunto de comunidades, sino que además se prescinde del dinero generando un vacío al capitalismo como único proveedor de soluciones intermediadas. En una comunidad promedio donde hay familias se pueden socializar jueguetes, ropa, libros, bicicletas, muebles, aparatos electrónicos en desuso, electrodomésticos, etc. Allí donde hay grupos con una temática común, por decir, bicicletas, hay partes, herramientas o conocimientos que perfectamente se pueden socializar y así cada cual contar con los elementos para avanzar sin recurrir a gasto alguno mientras como comunidad se interesan por el bienestar común y se ayudan unos a otros a resolver otros temas como conseguir empleo o socializar juguetes para los que tienen niños. También pudiera haber miembros que consigan donaciones de recursos y así socializarlos trabajando en conjunto para la toma de decisiones respecto de la distribución y aplicación.
No hay que ser ingenuos. Es sabido que en la experiencia es probable que surjan una variedad de dificultades y situaciones a resolver producto de lo novedoso y diferente de la propuesta, pero es justamente que al ponerla en práctica se logran generar e identificar los problemas produciendo la oportunidad de trabajar en conjunto para darles la mejor solución no-violenta.

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